No quise dejar una impresión negativa luego de escribir mi columna Mis errores como mamá primeriza, por lo que ni bien terminé de escribirla, anoté las mejores cosas que me pasaron como mamá y que me convirtieron en una nueva persona. Generalmente no queremos aceptarlo, pero ser mamá nos cambia, nos muestra una faceta de nosotras mismas que desconocíamos, ser mamá nos transforma, nos enseña cosas nuevas y realmente nunca más volvemos a ser las mismas de antes.

Por otro lado, pienso que más que aciertos, se trata de bendiciones que a veces no son fáciles de ver y menos cuando estamos desconectadas de nuestra maternidad. Ojalá pueda vivir alegremente y celebrar cada una de estas bendiciones todos los días de mi vida.

  1. Sorprenderme de mis multifuncionalidades. Cuando nos convertimos en mamás definitivamente el tiempo se multiplica porque es increíble todo lo que podemos hacer en los 60 minutos de la siesta de nuestro hijo. Decíme si no te sorprende que tengamos dos manos, pero con una cargamos al bebé y con la otra controlamos la comida, lavamos la ropa, ordenamos, limpiamos, etc. Nuestra fuerza parece de nunca acabar y cuando llegamos al final del día nos damos cuenta que logramos hacer mucho más de lo que teníamos pensado hacer.
  2. Amar a mi hijo más que a mí misma. La mamá de una amiga me dijo una vez, “cuando te convertís en madre, tu vida ya no es tuya, sino de tu hijo”. Me costó entender que esta frase se trataba de amor y de sacrificio. Entregamos todo de nosotras porque amamos más a esa personita indefensa y pequeña que depende de nosotros y estamos dispuestas a entregarle nuestro tiempo y nuestra vida sin dudar. Puede parecer arrogante, pero ser mamá y ser papá te hace comprender un poco el amor de Dios por nosotras, sus hijas.
  3. Querer ser mejor persona. Una vez que sos mamá, tenés un móvil más efectivo que te ayuda a mejorar, cambiar eso que te hace mal y que te daña, te enseña a tratar mejor a las personas, a aprender de los errores, a pedir perdón, a valorar cada situación y cada oportunidad porque aunque no nos demos cuenta, ese pequeñito nos observa. Ser mamá saca lo mejor de nosotras y tenemos que dar gracias por eso.
  4. Valorar mi familia. Antes de formar mi familia, soy consciente de que primero fui parte de otra. Agradezco a Dios por la familia que me tocó tener: numerosa, trabajadora, sacrificada y, por sobre todo, unida. Haber tenido esta familia me empujó a pelear por la mía y querer dar a mis hijos lo mismo que recibí yo de mis padres.
  5. Entender a mi mamá. Cuando te encontrás repitiendo las mismas frases que te decía tu mamá, o enojándote por los mismos motivos, cuando te ponés a lavar y planchar ropa a la madrugada para que todo esté listo para el otro día, cuando te despertás media hora antes para despertar a tu familia con el desayuno, cuando hacés esas cositas que hacía tu mamá por vos, recién ahí empezás a entenderla.
  6. Ser lo más importante para mi hijo. Desde el primer día que tenés a tu hijo en brazos te das cuenta de las dos cosas más hermosas: nunca más vas a estar sola y automáticamente te convertís en el sustento de una vida que no puede valerse por sí sola. Ser mamá significa ser alimento, protección y maestra de vida.

¿Qué otros aciertos y bendiciones encontrás al ser mamá?

Foto: http://www.slate.com

Showing 2 comments
  • Mamá
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    Un de los más grandes aciertos que tuve fue el poder darme cuanta que tan fuerte puedo llegar a ser. Ni siquiera lo imaginaba!!!!

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