La maternidad a veces nos encuentra riéndonos solas, susurrándonos cosas frente al espejo, escondiéndonos para encontrar un poco de silencio y guardando algunos secretos sobre ser mamá.

Después de una semana loca con el más chiquito engripado, siendo mi sol y mi sombra, en un momento me metí al baño con la luz apagada y me quedé ahí, sentada en el inodoro contemplando la soledad. Como ninguno de los dos me podía ver en la oscuridad, no se metieron al baño a buscarme. Finalmente, encontré una manera secreta (y muy graciosa) de ir al baño en paz.

Es que la maternidad se vuelve como exigente: Nos prueba nuestra capacidad de no dormir, de aguantar las ganas de ir al baño o de bañarnos, nuestra creatividad para cocinar, nuestra memoria, nuestra inmunidad a cualquier tipo de enfermedad y hasta nuestra capacidad de compartir alimentos que nos encantan.

Entonces inventamos formas de salir bien en todas las pruebas y a veces hacemos estas trampitas que nadie sabe, pero que cuando las compartimos con otras mamás nos hacen matar de risa.

 

¿Sabés de qué secretos hablamos?

Verlos jugar plácidamente y escaparnos a mirar esa serie que nos encanta. Tener más ganas que ellos de comer papitas, hamburguesas y panchos. Hacernos las dormidas cuando vienen a despertarnos. Decirles que te vas a una reunión para ir a la manicura. Comprar chocolates y comer a escondidas. Esconder el control del televisor para que hagan la tarea. Caminar descalzas a la noche para no despertar a nadie. Autoregalarnos flores. Poner el televisor en mudo antes de apagarlo, por si acaso lo prendés a la madrugada. Bañarnos con la puerta abierta para escuchar lo que hacen. Despertarnos antes para desayunar solas y leer el devocional. Decirles que nos duele la cabeza para que no griten. Dejarlos ganar en algún juego que les encanta. Inventar una salida con nuestro marido para estar solos. Olvidarnos del celular (a propósito) cuando tenemos un trabajo muy importante. Dejarlos ir a jugar a la siesta para poder dormir un ratito. Salir por la puerta del costado así no nos ven cuando nos vamos. Decirles que no tenemos hambre cuando no calculamos bien la cena. ¿Nos compartís los tuyos?

Estos mini secretos también son parte de nuestra vida como mamás. Pero, ¡chss! Que no nos descubran los chicos. 😉

 

Foto: www.cuika.com.ar

Leave a Comment