Al principio todo era hermoso: mi hijo menor se pasaba tomando teta o durmiendo, y ahí era cuando yo aprovechaba para jugar y atenderlo al mayor. La diferencia de edad suele ser un problema cuando empiezan a crecer porque claramente están en distintas etapas. Hoy me encuentro ante la necesidad de que compartan juntos, logren divertirse y aprendan uno del otro.

Un hermano es un hermoso regalo— cuando se llevan bien. Pero te cuento un secreto, son pocos los hermanos que conviven en paz desde la cuna hasta la adultez. Generalmente hay roces en la niñez y a veces suele durar hasta un poco más allá de la adolescencia. Es lo que suele ocurrir, ahora, no significa que crucemos los brazos y dejemos de intentar tener hijos que se lleven bien y que vivan felizmente juntos.[1][2][3]

Como padres, podemos ayudarlos incluso antes de que empiecen a pelear:

  1. Compartir y cuidar del otro: Enseñarles a darse un abrazo cuando se lastiman, tomarse de la mano para cruzar la calle, ayudar a arreglar los juguetes rotos, servir el jugo al hermano o alcanzar el paquete de galletitas son simples detalles que promueven la empatía y la amistad entre hermanos.
  2. Hacer planes en familia: Sacar a pasear a los perros, ir juntos a la plaza, salir a andar en bici, montar barriletes, etc. son formas sencillas de divertirse en familia. Los juegos de mesa también son una buena idea porque pueden jugar en equipo y aprender una manera sana de competir.
  3. Compartir tareas: De vez en cuando hay que crearles situaciones en las que tienen que cooperar uno con el otro. Por ejemplo, lavar el auto, tender o levantar la mesa, doblar y guardar la ropa, etc.
  4. Vacacionar en familia: No es necesario irse muy lejos, ni que sean las vacaciones más caras de tu vida. Salir de campamento un fin de semana ya es una oportunidad para que tus hijos compartan experiencias nuevas, trabajen juntos y la pasen bien.

Y cuando las peleas entre ellos persisten o se vuelven repetitivas, esto nos puede ayudar:

  1. Descubrir el problema: Ya sea para saber si es necesario que nos involucremos, como para ayudarlos a resolver el conflicto, es necesario descubrir si el enojo es entre ellos o si están frustrados por una situación en particular (ej. perder un juego).
  2. Conversar: Cada miembro de la familia tiene derecho a contar lo que siente y lo que le pasa y a ser escuchado por todos. Es un buen momento para comunicar los problemas, encontrar soluciones en familia y felicitar por los logros de cada uno.
  3. Enfocarnos en las fortalezas: Hacerles saber sobre las virtudes que tienen y destacarlas frente a los miembros de la familia, les ayuda a poder reconocerlas y apreciar lo bueno de ser únicos y diferentes.
  4. Enseñarles a resolver conflictos: Aunque lo tomemos como algo normal e incluso a veces le saquemos provecho, los ‘buchones’ no son bien aceptados. De hecho, el buchoneo constante entre hermanos solo hace que se peleen más. Por eso, es lindo enseñarles el valor de pasar por alto los errores sinsentido y alentarlos a informar lo urgente. ¿Qué es lo urgente? Si alguno se lastimó, si algo es peligroso, o si están ignorando una regla que puede llevar a que se lastimen.
  5. SER EL EJEMPLO: ¿Qué comportamiento esperamos de nuestros hijos? Bueno, ellos ven cómo manejamos el estrés ante personas que no piensan como nosotros o que no hacen las cosas de la misma manera que hacemos nosotros.

 

Foto: http://www.momtastic.com/parenting/649137-raise-siblings-get-along-well/

 

[1] http://kidshealth.org/en/kids/sibling-rivalry.html#

[2] http://www.chicagoparent.com/magazines/chicago-parent/february-2011/features/how-to-get-siblings-to-get-along

[3] http://www.focusonthefamily.com/parenting/building-relationships/encouraging-siblings-to-get-along

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