Una vez más me encuentro frente a los terribles dos (¡y qué miedo transmite decirlo así!). En realidad no son tan terribles. Generalmente empiezan a descubrir el mundo ellos mismos, a encontrar una independencia de los padres, también empiezan a descubrir sus límites y los límites que les imponen los adultos; ¿a quién no le pondría chinchudo una cosa como esta?[1]

Personalmente, es una edad que me encanta porque la adquisición del lenguaje está a flor de piel, sin embargo, puedo notar que la limitación para poder expresarse (o ser entendidos) les produce cierta incomodidad. Por otro lado, también tienen mucho deseo de repetir las acciones que realizamos los adultos, aunque muchas veces no logran llevarlas a cabo con éxito. Estas situaciones los llevan a expresar el malestar en forma de berrinches o rabietas y tengo que avisarte: vas a vivir esto hasta que los terribleros logren comunicarse efectivamente (a los 4 años aproximadamente).[2]

Mientras tanto, ¿cómo los ayudamos?[3]

  1. Al momento del berrinche, no hay que desesperarse, ni reaccionar de la misma forma que ellos. Los expertos aconsejan evitar tener contacto visual y una vez que el berrinche se haya ido, ponerse a su altura y explicarles en tono tranquilo lo que les acaba de pasar para que sepan cómo expresarse en palabras.
  2. Una forma de poner límites y evitar la palabra ‘no’ es darles opciones para elegir y evitar las preguntas que requieren un ‘si’ o un ‘no’ como respuesta. Por ej.: ¿Te querés poner esta remera rosa, o esta remera amarilla?
  3. Los berrinches clásicos son evitables siempre y cuando respetemos sus horarios de comida y siesta. Cuando salimos de la rutina (viajamos o tenemos alguna actividad), hay que tratar de darles de comer antes de tiempo o llevar una colación en el bolso.
  4. Así como se van acomodando a la mecánica de los límites, también se sienten felices cuando celebramos con ellos sus logros. No hay que esperar a que se expresen mejor para felicitarlos porque, de hecho, ellos captan más de lo que nosotros imaginamos.

Después de que pasen esta etapa juntos, vas a darte cuenta de que los terribles dos no son tan terribles. De hecho, los daneses la llaman ‘la etapa de los límites’ porque es simplemente eso, una etapa en la que les mostramos (en nuestra mejor forma) que hay reglas que hoy tienen que respetar, en primer lugar, para evitar lastimarse (o romper o lo que sea) y, en segundo lugar, para ser la base de su comportamiento futuro.[4]

 

 

Ph. Credits: http://idealistmom.com/terrible-twos/

[1] http://www.mayoclinic.org/healthy-lifestyle/infant-and-toddler-health/expert-answers/terrible-twos/faq-20058314

[2] http://www.parents.com/toddlers-preschoolers/development/behavioral/tackle-terrible-twos/?slideId=46360

[3] http://www.parenting.com/article/terrible-twos-myth

[4] http://idealistmom.com/terrible-twos/

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