¿Te llamó la atención el título? Como toda traductora, no me gusta el #Spanglish, pero me da un poco de vergüenza decirlo en español. Te cuento, soy una mamá criticona (en proceso de recuperación).

No, jamás usé cuentas falsas para atacar a nadie, ni tampoco soy de las que comenta cosas desagradables en Internet porque un día me levanté loca con la vida. Pero hoy confieso: muchas veces dije frases como “tenés que dar la teta porque la teta es lo mejor” o “hasta los dos años no tenés que exponerles a las pantallas”.

Sé que hay frases más odiosas todavía–y en internet se lee de todo–pero hoy no pretendo sacar los trapitos al sol. De verdad, solo siento respeto y amor por todas las mamás que conozco, por mis cuñadas mamás, por mis amigas mamás, por las mamás que me inspiran en las redes y por todas las mamás que me leen. Pido perdón si alguna vez las critiqué.

Decidí empezar a recordarles lo fuertes que son, lo hermosas que son (por dentro y por fuera) y lo increíbles que son con sus hijxs.

Últimamente me empezaron a molestar ciertos comentarios que leía en internet o que escuchaba en persona y me iba de frente, pero entre tanta negatividad, ¿qué saco de bueno? Además, tengo que admitir que yo también puedo ser muy desagradable si quisiera y en su momento yo también critiqué las decisiones que tomaron otras mamás. Ya sé que suena horrible lo que te digo, pero es la verdad.

La cosa es que TODAS opinamos diferente sobre cómo criar, cómo dar la teta, cómo y cuándo hacer que dejen los pañales, cómo dormir, etc. Y si sos como yo, seguramente debes sentir que la estás cagando en la mitad de las cosas que hacés.

A todo esto, ¿en qué momento pensamos que podíamos hacernos cargo de otrxs seres humanos? Entonces, ¿cómo se me ocurre juzgar a otras mamás que están sintiendo lo mismo que yo?

Tal vez sea la primera persona que te diga esto–y no te hablo como una mamá experta porque no lo soy–pero quiero proponerte una nueva meta: vamos a alentar, busquemos entender y aprender, tratemos de empoderar y empecemos a querer a las otras mamás de verdad. La maternidad en sí misma ya es difícil, ¿no te parece? Por eso, tratemos de ayudarnos unas a otras y de ver lo lindo que tiene cada una.

No perdamos el tiempo criticando a otras mamás ni criticando a las mamás que critican. Basta de eso.

Te comparto algunas preguntas en las que reflexiono cuando no estoy de acuerdo con otras mamás:
¿Es mi forma de criar la única forma correcta que existe en el mundo mundial?
¿Alguna vez hice algo parecido a eso?
¿Quién me dio el permiso de juzgar?
¿Puedo elegir sentir empatía?
¿Puedo decirle algunas palabras que la alienten?
¿Puedo ayudarla de alguna manera? (Que no sea sermonear)
¿Me afecta realmente?
¿Acaso alguien corre peligro?
¿Será que tiene alguna discapacidad invisible? Mi hijo tiene un grado de daltonismo rarísimo y nos dimos cuenta hace unos meses. Antes pensábamos que nos tomaba el pelo con los colores y seguramente sus seños/profes pensaron lo mismo.

Y por si todavía no te convencen tus respuestas, esta no falla: ¡Metete en tus cosas!

Vamos a ponerle onda entre nosotras. Abracemos nuestras diferencias mientras se pueda e IGNOREMOS mientras no se pueda. Tratemos de ayudar a esa mamá cansada que cruzamos el otro día, o al menos intentemos decirle cosas lindas como: ¡Sos hermosa! ¡Sos una muy buena mamá! ¡Sos increíble!

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Traducido y adaptado del artículo “I am a Recovering Mommy Shamer and You Probably Are Too”, de April Does That

 

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